sábado, 7 de noviembre de 2009

Amo mis cuarenta.

Amo la inimputabilidad de los cuarenta. No tengo problemas con envejecer..a mi, me gusta ser vieja. Me gusta hacer cosas de vieja. Me gusta el crochet, jugar a las cartas, y comentar con mis amigas de Facebook ( viejitas piolas al fin) : “ Puta , como se pasa la vida” .
Me compré una tankini color chocolate antes de ayer, que para aquel que no sabe , es una bombacha con una musculosa de lycra que bien podría ser una malla entera, pero si querés quemarte un poquito la pancita, que ya no querés mostrar tanto ( y ni tampoco te interesa) , es una opción super fashion a la edad que te toca vivir.
“Que relajada estoy”, me dije... No es que tape para no mostrar lo que ahora no es tan mostrable, es que sinceramente...no me interesa mostrar.
No miro con envidia a las de veinte...las miro con compasion. Esa compasion de decir " Pobre, todavia esta en la edad de querer complacer a los demas."
No se que es. Debe ser un gradual cambio hormonal, pero tampoco el sexo opuesto me interesa demasiado. Aquel que antes me hacía desmayar ante su propia presencia, ahora me parece un bobalicón engreído, con más ardides femeninos histéricos para tratar de llevarme a la cama que los de una propia mujer. Me digo a mi misma en voz baja y con el pensamiento de una expresion de deseo al sujeto en cuestión : “ Por favor demostráme que tenés más cerebro que yo, por favor...” Y me remito a la frase de un amigo mío que dice : “ Nada me calienta más que un buen cerebro.” Espécimen rara mi amigo. No wonder , he lives en el extranjero.
Y lo que más me gusta es eso de hacer lo que se me canta la real gana sin tener que darle explicaciones a nadie, ni siquiera a mi papá, de por qué hago lo que hago.

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